Escuelita Cristocéntrica en la Meseta Tibetana

Por gracia de Dios, hace sólo seis años, se fundó una escuelita católica en el Himalaya oriental, a pocos kilómetros de la región autónoma del Tíbet. Dicha escuela se encuentra en una aldea ignota que ni siquiera se ubica en muchos de los mapas locales, llamada “Näggha”.

Desde el punto de vista bio-geográfico, se halla dentro de la “Meseta Tibetana” mientras que, desde el punto de vista étnico, la zona es habitada por la raza Buthia la cual, hace algunos cientos de años, emigró desde el corazón del Tíbet hacia estos remotos parajes. La otra etnia principal es la tribu “Rong”, la cual fue invadida por sus “pacíficos” vecinos del Tíbet y, por ende, hace unos cuatro siglos, adoptó el budismo tibetano como religión propia.

Los habitantes de las aldeas adyacentes a la escuelita pertenecen principalmente a la etnia “Rong”, la cual se caracteriza por lo que podemos llamar mansedumbre, respeto, docilidad y humildad; todas estas actitudes son, podemos decir, semillas de bondad que el Espíritu Santo depositó en estas apartadas naciones, preparándolas a la llegada de nuestro Divino Redentor.

Estas regiones son tan apartadas e inhóspitas que nadie viene a evangelizarlas. Una de las más emblemáticas instituciones misioneras de la Iglesia, el MEP (Misiones Extranjeras de París), que ostenta una pléyade de mártires beatificados y canonizados, tuvo y tiene como uno de sus grandes anhelos apostólicos, llegar a estas remotas áreas, pero aún no tuvo esa dicha. Este anhelo, aún incumplido, de aqueste glorioso Instituto parisino, pone de manifiesto que esta zona está más allá de cualquier frontera o periferia de la Iglesia. Es, como si fuera, eclesialmente hablando, “tierra de nadie”.

No hay que imaginarse aquí bocinazos, gente apurada, malls, autos a toda velocidad o puestos de peaje; para que se den una idea, cuando alguien concreta una visita con otra persona y dice, por ejemplo, “te espero a las 15.00”, esas “15.00” pueden ser, o bien, las 14, las 16, o las 18… Es más, se manejan según los caprichos de la luz solar: una vez que el sol se fue, aunque posean electricidad, ya el día ha terminado…

El escenario aquí no son ni semáforos ni edificios, ni cines, ni ajetreos…, sino la imponente cordillera himaláyica y su interminable variedad de flora y fauna. Tampoco hay que imaginar aquí que el clima es necesariamente nevado (de hecho acá, en las inmediaciones colegiales, casi nunca nieva); aunque parezca mentira, el bioma de la zona escolar es… ¡tropical! ¡Paradojas de la creación!

Luego del proemio climatológico, digamos unas palabras acerca de la escuelita…

La misma fue fundada por expreso pedido de la máxima autoridad local de esta vasta región quien pidió, con el increíble apoyo del monacato budista, a unas religiosas la fundación de esta incipiente institución. Las hermanitas, haciendo un heroico sacrificio, accedieron al pedido por amor a Dios y a las almas pero, luego de los primeros años y por falta de vocaciones, ahora se les está haciendo casi imposible mantener la obra… (¡¡¡y me la quieren dar a mí!!!).

Habría mucho para contar acerca de la escuelita, pero digamos sólo un par de cosas: tiene cuarenta alumnos, de entre 4 a 11 años (unos cinco o seis de ellos viviendo como internos, cosa común aquí); sólo una religiosa vive en la escuela, ayudada por dos profesoras: una católica y otra a punto de ser bautizada.

Gracias a la donación de una novísima asociación francesa (NSM), hace poco pudo fundarse un Centro Cultural (N.N.C.C.), anexo a la escuela que, a su vez, resulta ser el único de toda la zona.

La máxima autoridad local, el gobernador, apoya cien por ciento esta institución y, a pesar de ser de confesión protestante (es el primer pagano de la zona converso a Cristo), confía plenamente en el enorme prestigio que la Iglesia Católica posee en materia de educación. Para ello, permanentemente me solicita que católicos occidentales vengan como voluntarios a dar una mano por estas tierras.

Gracias a Dios y a la ayuda de un Obispo francés y varios laicos galos de la mejor línea y prosapia, hace unos pocos meses, comenzó a venir un flujo de selectos voluntarios a evangelizar a estos niños por medio de la educación y la auténtica caridad. A los candidatos al Voluntariado Tibetano se les aclara desde el vamos que no existe aquí lugar para la filantropía, el humanitarismo o el derecho-humanismo… Estos voluntariados himaláyicos son eminentemente misionales, esto es, apostólicos. Es decir, el fin primordial, excluyente e innegociable, es la predicación de Nuestro Señor Jesucristo a los infieles, para procurar su conversión a la única Fe verdadera, es decir, la Fe Católica … para que un día entren al Paraíso eternal.

El dicho fin, que es tan celestial y espiritual, no implica (al contrario) que se descuide lo temporal o lo humano, ya que, como enseña la Iglesia, la gracia supone la naturaleza (gratia supponit naturam). He aquí que se busca brindar una educación de máximo nivel humano y cultural, enseñando humanidades, arte, literatura, etc., en nepalí y en inglés (que, nos guste o no, es una lengua de utilidad universal…). No imaginen uds. que estamos hablando de una escuela de Oxford (aunque nos encantaría llegar a ese nivel) sino de un par de aulas y un par de almas que están dispuestas a dar el todo por el Todo para la conversión de los paganos.

Ahora bien, visto y considerando que, es tan grande el apoyo de las autoridades vernáculas y de la Iglesia jerárquica, es esperable un gran despliegue de la escuela en la medida en que, generosos y selectos voluntarios vengan desde Occidente a cooperar. En la medida en que vengan sin afán de desmedido confort, terrenas ganancias o cálculos humanos, su contribución será inmensamente eficaz para la plantación de la Iglesia en estos remotos lares. Se trata, literalmente hablando, de una plantatio ecclesiae, esto eso, poner los primeros cimientos de la Iglesia de Dios.

Es admirable la alegría que muestran los niños y mayores, al ver que llegan occidentales a ayudar o, incluso, simplemente a visitar. Hay que decir que, según se nos dijo, en toda la Historia, el primer extranjero que se decidió a vivir en este lugar, es el suscripto. De hecho, en toda la ancha extensión geográfica referida, hay un solo extranjero … quien suscribe estas breves líneas (según se nos dijo, parece que hay algún que otro ingeniero alemán, haciendo un túnel o dique, pero aún no los vimos… debe estar muchos metros bajo tierra).

¡Quién sabe si el Espíritu Santo no querrá despertar en algunas que otras jóvenes el anhelo de quedarse aquí para consagrarse a Jesucristo! ¡Quizás fundando una ínfima Congregación femenina que quiera quemar sus naves sirviendo a los niños del Himalaya para plantar en sus pequeñas almas paganas, la cruz de Nuestro Señor!

Como la caridad urge y las burocracias son odiosas, quien esté interesado en venir, ayudar o aportar algo, puede enviarme un whatsapp al siguiente número: +917478179454

¡Cristo vence! ¡Cristo reina! ¡Cristo impera!

Feliz y santa Navidad

Padre Federico

Desde el Extremo Oriente, que clama por ser convertido…

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