Disputatio con budistas

Hace no tanto, publicamos algunos textos denunciando el carácter rigurosamente satánico del budismo tibetano.

No dejó de ser llamativo la prácticamente total ausencia de réplicas por parte de los budistas. Hubo dos comentarios cuyos autor se escondió bajo el recurso de la pseudonimia (el escriba se hacía llamar “Anat” quizás queriendo analogarse a algo) que omitimos publicarlos ya que eran torpes ataques donde sin intentar bosquejar ningún argumento se defendía el burdo mito reencarnacionista y se blasfemaba contra nuestro divino Redentor. Hubo algún otro intento de réplica, pero no lo publicamos porque también incurría en horrendas blasfemias que laceran los oídos castos y píos.

Ahora bien, hace pocos días, finalmente, hemos recibido, de parte de un español llamado Jesús (su nombre sugiere su muy probable condición de apóstata) un intento decente -por así calificarlo-  y muy respetuoso de refutarnos.

Nuestra última contrarréplica no tuvo acuse de recibo, ya que era ponía a nuestro interlocutor contra la espada y la pared.

Publicamos el diálogo para provecho de los lectores y para contribuir a la restauración de la apologética. Es siempre preferible el debate teorético librado entre apologistas enamorados de la Verdad que la imbecilidad post-moderna que se contenta con repetir el más estúpido de los eslóganes jamás dicho: “no hay una verdad objetiva, cada uno tiene su verdad, ergo hay que respetar todas las posiciones”.

¡Muera el error en todas sus formas y versiones!

¡Muera el respeto al error!

¡Viva la Santa Fe Católica!

 

 

Padre Federico, S.E.

Himalaya, 15/X/17

 

 

Namasté.

Soy budista (creyente dentro de la rama de Su Santidad el Dalai Lama), y considero que el testimonio del Padre Federico es verosimil y perfectamente puede ser cierto, pero hay que hacer algunas puntualizaciones. Antes de hacerlas, quisiera dejar claro que no he venido aquí a convertiros a mi religión, ya que considero, como dice S. S el Dalai Lama, que es erróneo tratar de convertir a quienes viven felices dentro de su tradición espiritual. Solo vengo a puntualizar cosas para evitar malentendidos, nada más.

Existe ciertamente, la adoración a malos espíritus dentro de algunas tradiciones “budistas” tibetanas, pero no todas las tradiciones son de ese tipo, y desde luego S. S el Dalai Lama se ha manifestado numerosas veces en contra de dicha adoración. Existe una rama de “budistas” tibetanos, que venera a Dorje Shugden (también llamado Dolygal). S. S el Dalai Lama ha advertido que es un espíritu maligno y por tanto no se le debe adorar. Por tanto, quien siga las enseñanzas de S. S el Dalai Lama nunca diría lo que digo Tenzig de adorar a los demonios.

No descarto, pese a todo, que los budistas con los que trató el Padre Federico se consideraran seguidores de S.S el Dalai Lama, pero así como también existen quienes se consideran católicos y tienen creencias consideradas heréticas por el Vaticano, ocurre similar en en budismo. Sobretodo hay que tener en cuenta que en los países de tradición budista, la población no tiene la misma formación que los budistas más eruditos, lo que da lugar a algunos sincretismos que si se analizan hacen aguas. Tengan también en cuenta la excelente relación de S. S San Juan Pablo II con S. S el Dalai Lama, pues no creo que hubiera sido posible si S. S el Dalai Lama hubiera estado a favor de la adoración de demonios.

Por todo ello, el título correcto no debería ser “el budismo tibetano es satanista”, sino que el satanismo está presente en la cultura tibetana, y por desgracia, a veces se mezcla con el budismo. También sé que el Padre Federico (que no dudo de su buena intención) no ha mencionado a S. S el Dalai Lama en ningún momento, y que, al menos directamente, no le ha acusado a él de satanismo, pero un texto como este puede dar malentendidos y englobar a todos los budistas (al menos dentro de la rama tibetana) de adoradores de espíritus malignos, lo cual es erróneo.

Finalmente, desear al Padre Federico y a todos los que habeis comentado, que alcancéis la liberación del sufrimiento

….

Estimada

Gracias por dialogar. Continuo el interesante coloquio…
Hasta donde me consta, para el budismo tibetano ortodoxo, urge procurar la armonía con todos los seres, incluso con los demonios. Esto solo basta y sobra para calificar al budismo tibetano como satanista.
Los católicos no buscamos -como un ideal- la liberación del sufrimiento, sino del pecado.
El mismo Dalai Lama, quien de santo no tiene nada, acepta ser adorado o venerado como una deidad. Muchos tibetanos adoran o generan figuritas del Dalai Lama. Eso no es satanismo, pero es idolatría burda. Conviene tenerlo en cuenta para no fiarse de este señor, para quien las riquezas constituyen un elemento esencial de la felicidad. Por otra parte, me parece que hay suficientes elementos para considerar que el Dalai Lama no es un budista ortodoxo, sino un budista liberal.
Que un Papa, el que sea, haya hablado con alguien, no significa que el interlocutor no sea un alma perdida. Juan Pablo II defenestró al budismo en el libro “Cruzando el umbral de la esperanza” catalogándolo de ateísmo. De todos modos, Juan Pablo II se caracterizó por tener un trato afable con todas las personas.

Con mi bendición sacerdotal

Padre Federico

 

…..

 

 

Budista

Muchas gracias por la respuesta, Padre Federico, aunque he de puntualizar que soy hombre (lo digo por lo de “estimada”). Antes de continuar con mi respuesta, quisiera decirle que cuando yo le contradigo en alguna de las cosas que usted ha dicho, considero que usted no falsea la realidad deliberadamente, sino que tiene algunas ideas equivocadas sobre el budismo, las cuales expresa con su mejor intención.

Bien, en primer lugar, la armonía con todos los seres no implica la aceptación del mal, que los budistas no aceptamos. Nosotros consideramos que existen, en los reinos más bajos de existencia, los seres infernales y los fantasmas hambrientos, que son seres que sufren, debido a su ignorancia (causa de todo sufrimiento). Consideramos que estos seres pueden cambiar y optar por la compasión y otros buenos valores, y es lo que deseamos. Nosotros deseamos la felicidad de todos los seres sintientes, y consideramos que la maldad es un impedimento para alcanzarla, por lo que deseamos que todos los seres rechacen el mal y abracen el bien, pero ello no ha de llevarnos jamás a aceptar o dejar de combatir el mal. Una diferencia que quizá exista entre esta actitud y el cristianismo es que (supongo), el cristianismo considera que los demonios son malignos eternamente, pero en caso de existir tal diferencia entre nuestras creeencias, creo que nuestra actitud ante el mal es similar: rechazar y combatir el mal siempre, pero ser compasivo con quienes son malvados, de quienes deseamos que dejen de serlo. Por tanto, siendo que satanismo significa culto a espíritus malignos, creo que dada esta explicación no se ve ningún satanismo en el budismo, pues “armonía con todos los seres” no significa aceptar ni ser complice (ni siquiera indiferente), ni, mucho menos, adorar el mal.

Por cierto, me ha dolido la afirmación, “el Dalai Lama, que de santo no tiene nada”. Quizá la frase no tenga motivos para resultar hiriente, ya que quizá no usemos del mismo modo la palabra “santo”, pero al negarle santidad al Dalai Lama, me ha dado la sensación de que estaba usted juzgando al Dalai Lama como una mala persona (no solo por esa frase, sino por el modo de hablar de él que sigue en el texto del mensaje). Si es eso lo que dice usted, le recuerdo que el Dios que usted venera enseñó que no debíamos juzgar a los demás (enseñanza que me parece muy justa y positiva).

El Dalai Lama no acepta ser venerado como un dios o una deidad. Como usted sabe, el budismo es una religión no-teísta y ni siquiera al Buda histórico, Siddharta Gautama, es considerado una deidad o algo similar, sino un hombre que descubrió el camino. Por eso, nosotros no veneramos a nadie como a una divinidad. Cuando nosotros, en las prosternaciones de ofrenda, hacemos reverencias a imágenes de otras personas, es una expresión de respeto y gratitud. Hacer reverencias ante estas imágenes es un modo de humillar nuestro falso orgullo, honrar nuestra propia naturaleza de Buda y expresar el deseo de que todos los seres alcancen la felicidad suprema. Esta actitud difiere, pues, de la adoración a imágenes como divinidades, que es lo que se condena explícitamente en Éxodo 32, 8 y Éxodo 32, 23. Aún así, en caso de que alguien venere al Dalai Lama como a una divinidad, me remito a lo que dije antes de que en países de tradición budista, la población no tiene la misma formación que los budistas más eruditos, lo que da lugar a algunos sincretismos que si se analizan hacen aguas.

Tampoco es cierto que el Dalai Lama considere las riquezas como un elemento esencial para la felicidad. Esto ya lo contradice el hecho de que los monjes budistas hacen voto de pobreza. Séneca decía que las riquezas no daban la felicidad, y que se podía ser feliz en la miseria, aunque ello no implicaba rechazar las riquezas en caso de tenerlas, y ese es el mismo pensamiento del Dalai Lama. Para ambos, Séneca y el Dalai Lama, la felicidad es un estado interno que se adquiere mediante la sabiduría (una de las ideas claves del budismo). No podría decir el Dalai Lama que las riquezas son necesarias para la felicidad cuando Matthieu Ricard (asesor del Dalai Lama) obtuvo una nota muy alta de felicidad en un estudio científico, y sus únicas pertenencias son su ropa, sus zapatos y su habitación en el templo donde vive.

Sobre Juan Pablo II, en su libro dijo algunas ideas erróneas sobre el budismo (entiendo que con su mejor intención), como que los budistas tratamos de sustraernos a la realidad y así nos volvemos indiferentes a lo que pasa en el mundo, y no es verdad. El nirvana es lo contrario de la indiferencia ante el mundo, es compasión y amor infinito a todos los seres, y uno de los objetivos del budismo es ayudar a todos los seres a alcanzar la felicidad, lo cual se aleja mucho de volverse indiferente a lo que pasa en el mundo.

Le agradezco su bendición sacerdotal. Mis mejores deseos para usted.

Estimado Anónimo

1) Los demonios serán pérfidos por toda la eternidad. Esto es algo objetivo. Quien niegue este hecho, deberá argumentarlo racionalmente, lo cual es imposible.
No por malicia satanista, sino con buena intención, el budismo ortodoxo-erudito busca procurar una armonía con los demonios ya que, según el budismo, ellos pueden devenir buenos. Ahora bien, de facto, por ignorancia, los budistas tratan de hacer las paces con seres que son y siempre serán demonios. Ergo, subjetivamente no es satanismo, pero objetiva y fácticamente lo es. Y esto es terrible en extremo. Es un satanismo por ignorancia, no por malicia. Es la peor ignorancia. Es la trampa máxima.

2) Lo de la riqueza fue dicho por D. Lama en De L’art du bonheur (d’Howard Cutler et du Dalaï-lama), p. 28.

3) Lo de la ausencia de santidad en el D. Lama no es una ofensa, sino una consecuencia de su ateísmo. Lo esencial de la santidad es el amor total a Dios.

4) La prohibición de juzgar versa sobre las intenciones, no sobre los hechos externos.

5) No hay ninguna naturaleza búdica ni ningún Buda adentro nuestro.

6) ¿Ud cree que Ud. existe o que Ud. es una ilusión?

7) Si alguien cree que su religión es la única verdadera, es lógico que creerá óptimo invitar a los demás a la conversión, aún cuando los demás se sientan felices en su creencia.

Estimo grandemente su respeto y su seriedad para dialogar. Estoy dispuesto a seguir dialogando.
Me gustaría saber su nombre y nacionalidad. Detesto hablar con anónimos.

Suyo en Jesucristo y la Virgen Inmaculada,

Padre Federico

 

….

 

 

Budista

Me llamo Jesús y soy español. Dicho esto:

1) Ciertamente, dado que nunca he contemplado los seis reinos, para afirmar algo que yo no he visto he de basarme en la fe. Y yo como budista tengo fe en aquello que budistas más sabios y experimentados que yo han estado estudiando durante siglos. Por ello no podría argumentar racionalmente lo que usted me pide. No obstante, un cristiano no podría argumentar racionalmente que los demonios son eternamente pérfidos al no haber visto nunca uno. Sí podrá argumentarlo basándose en las sagradas escrituras, pero eso sería partiendo de las premisas de la fé, y no de la razón. Por otra parte, la palabra “satanismo”, significa evocación, veneración o adoración a demonios, y de todas las cosas que se han dicho aquí sobre el budismo, el único caso de adoración (y por tanto de objetivo satanismo) es el caso de Tenzig que usted ha referido. Considerar que la naturaleza de los demonios es mutable, aún en caso de que sea una creencia errónea, no implica adoración (por lo que tal creencia no lleva irremediablemente al satanismo), ni tampoco desear que los demonios dejen de ser malignos (entiendo que los cristianos también desean que los demonios dejen de ser malignos, pues los cristianos no desean que existe el mal…no obstante, consideran que es un imposible). lo que sí es satánico es tratar de hacer las paces con los demonios ofreciendoles sacrificios, ofrendas, etc…pero tal cosa no es una práctica esencial del budismo.
2) El libro “el arte de la felicidad” afirma que hay cuatro factores de realización de la felicidad: riqueza, satisfacción mundana, espiritualidad e iluminación. De ahí no se sigue que la riqueza sea esencial para lograr la felicidad, cosa que el libro no afirma.
3) Si a eso se refería al afirmar que no es santo, no me molesta y no voy a discutir ese aspecto.
4) Lo sé. Es solo que temí que usted estuviera insinuando que el Dalai Lama tuviera malas intenciones. Me alegro mucho de ver que no fue lo que usted quiso decir.
5) Si eso es lo que usted considera, adelante.
6) Considero que existo como un agregado de fenómenos impermanentes.
7) Entiendo lo que usted dice, pero, en mi opinión, y en la de muchos budistas (entre ellos el Dalai Lama), no es adecuado que, por ejemplo, un cristiano sea feliz en su tradición espiritual y se le contradiga, lo que puede crearle infelicidad. Si siendo cristiano es una buena persona que trata de hacer un mundo mejor, y es feliz con sus creencias, es más seguro dejarle en la situación en la que está. Eso no quita, evidentemente, para que si decide interesarse por las creencias budistas y está dispuesto a cambiar de religión si encuentra más verdadero el budismo, se le informe sobre estos asuntos, pero con frecuencia el argumentar contra la fe de las personas, no hace sino causar ansiedad, malestar y divisiones. Y sé de buena tinta que a muchos cristianos les molestaría si yo negara y argumentara la negación de sus creencias, y no haría sino crear malestar y tensiones entre cristianos y budistas, cuando yo más bien deseo la armonía entre las diversas tradiciones espirituales, y por ello no acostumbro a hacer proselitismo.

Muy estimado Jesús

El amor a Jesús y a tí -que por gracia de Jesús, llevas Su dulcísimo Nombre- me lleva a responderte con prontitud.

1)

1.1. La inmutabilidad de la malicia demoníaca se puede demostrar con la sola razón. La mutabilidad de la malicia diabólica es absurda. Y su absurdidad es demostrable racionalmente. Lo remito a la célebre demostración de Santo Tomás en la Summa Theologica I Pars (si no la encuentra, dígame). Es un tópico muy interesante.

1.2.

Sea cual sea la intención o concepción, cualquier modo de procurar la armonía con los demonios, es satanismo objetivo y fáctico. Ergo el budismo tibetano ortodoxo erudito es satanista.

2) Si la riqueza no es esencial para ser feliz, los factores enumerados deberían ser 3 y no 4.

3) Excelente, Jesús.

4) Ibidem.

5) Ibidem

6)

6.a.
Según su concepción, ¿Quedará algo de Ud. en el Nirvana? ¿Qué?

6.b.

¿Cree Ud. que hay algo permanente en Ud?

6.c.

Si no hay nada permanente, ¿qué pasará cuando desaparezca todos sus fenómenos impermanentes?

6.d.

¿Ud cree que Ud es el mismo ente que me hizo unos comentarios en mi blog hace unas horas o Ud cree que los fenómenos que constituyen a su ser ya pasaron y Ud ya devino otro ente esencialmente distinto?

7) Si el prójimo adhiere de buena fe a doctrinas falsas, corregirlo es caridad.
El proselitismo católico es esencialmente diverso al budista. No son comparables sino per accidens.

Suyo devotísimo en Cristo Rey y María Reina

Padre Federico

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