La misión Ad Gentes explicada en 40 breves preguntas y respuestas

1.- ¿Qué es la Misión Ad Gentes?

La Misión Ad Gentes es llevar el Evangelio a quienes aun no conocen a Cristo[1]. La Misión Ad Gentes es la misión dirigida a “pueblos, grupos humanos, contextos socioculturales donde Cristo y su Evangelio no son conocidos, o donde faltan comunidades cristianas suficientemente maduras como para poder encarnar la fe en el propio ambiente y anunciarla a otros grupos. Esta es propiamente la Misión Ad Gentes”[2]. La Misión Ad Gentes es el anuncio y la implantación de la Iglesia Católica en los pueblos y grupos humanos donde aun no está la Iglesia[3].

2.- ¿Cuál es la peculiaridad de la Misión Ad Gentes?

“La peculiaridad de esta Misión Ad Gentes está en el hecho de que se dirige a los «no cristianos»”[4].

3.- ¿Quiénes son los destinatarios de la Misión Ad Gentes?

Los destinatarios de la Misión Ad Gentes son los paganos, es decir, la “Misión Ad Gentes, tiene como destinatarios « a los pueblos o grupos humanos que todavía no creen en Cristo », « a los que están alejados de Cristo », entre los cuales la Iglesia « no ha arraigado todavía », y cuya cultura no ha sido influenciada aún por el Evangelio”[5].

4.- ¿La Iglesia debe convertir a la Fe Católica a los que no son católicos?

Sí, por supuesto (si bien no se puede obligar a nadie a convertirse). La Misión Ad Gentes “tiene como destinatarios a los hombres que no conocen a Cristo y su Evangelio, y que en su gran mayoría pertenecen a otras religiones”[6]. En suma, la Misión Ad Gentes busca la conversión de los paganos.

5.- ¿Quiénes son los hombres más necesitados de ayuda?

Los hombres más necesitados de ayuda son los paganos, es decir, lo que no conocen a Cristo. Así lo enseña la Iglesia. Por eso, Benedicto XV se preguntaba retóricamente: “¿Y qué clase de hombres más acreedores a nuestra ayuda fraternal que los infieles, quienes, desconocedores de Dios y presa de la ceguera y de las pasiones desordenadas, yacen en la más abyecta servidumbre del demonio?”[7].

6.- ¿Cuál debe ser la actitud del Misionero ante los paganos más perdidos?

Oigamos lo que dice Benedicto XV: “El misionero que, lleno de caridad, a ejemplo de Jesucristo, trata de acrecentar el número de los hijos de Dios, aún con los paganos más perdidos, ya que también estos se rescataron con el precio de la misma sangre divina, ha de evitar lo mismo el irritarse ante su agresividad como el dejarse impresionar por la degradación de sus costumbres; sin despreciarlos ni cansarse de ellos, sin tratarlos con dureza ni aspereza, antes bien ingeniándose con cuantos medios la mansedumbre cristiana pone a su alcance, para irlos atrayendo suavemente hacia el regazo de Jesús, su Buen Pastor”[8].

7.- ¿Se contrapone la Misión Ad Gentes al diálogo interreligioso?

No, de ninguna manera, pero la Misión Ad Gentes es lo más importante ya que el fin es la conversión, no el diálogo. De hecho, “entendido como método y medio para un conocimiento y enriquecimiento recíproco , no está en contraposición con la Misión Ad Gentes; es más, tiene vínculos especiales con ella y es una de sus expresiones”[9].

8.- ¿Evangelizar implica destruir la cultura de los pueblos paganos?

No, lo bueno hay que custodiarlo; solo lo malo y lo errado debe ser eliminado, como enseña la Pío XII: “la Iglesia Católica ni despreció las doctrinas de los paganos ni las rechazó, sino que más bien las libró de todo error e impureza, y las consumó y perfeccionó con la sabiduría cristiana”[10].

9.- ¿Cómo se distingue la Misión Ad Gentes de las otras obras apostólicas de la Iglesia?

La Misión Ad Gentes “se distingue de las demás actividades eclesiales, porque se dirige a grupos y ambientes no cristianos, debido a la ausencia o insuficiencia del anuncio evangélico y de la presencia eclesial”[11].

10.- ¿Cuantos tipos de apostolado hay?

Hay tres tipos de apostolado: la Misión Ad Gentes, la Nueva Evangelización y la Atención Pastoral de los fieles. La Misión Ad Gentes es la Misión que busca la conversión de los paganos. Los paganos son todos aquellos que aun no recibieron el anuncio de la Fe. Quien ya recibió la Fe pero la rechazó, no es pagano sino apóstata –a ellos se dirige la llamada “Nueva Evangelización”, pero no la Misión Ad Gentes-. ¿Y cómo se llama la atención espiritual dirigida a los fieles? Esa es la “Atención Pastoral a los Fieles”.

11.- ¿Es siempre fácil distinguir en los casos concretos los límites entre la Misión Ad Gentes, la Nueva Evangelización y la Atención Pastoral de los fieles?

No, “no es fácil definir los confines entre atención pastoral a los fieles, nueva evangelización y actividad misionera específica, y no es pensable crear entre ellos barreras o recintos estancados”[12]. Pero, a veces es muy evidente, y por eso podemos decir que, por ejemplo, Mongolia es un país pagano.

12.- ¿Cuando alcanza perfectamente su objetivo la Misión Ad Gentes en una zona determinada?

Cuando los Misioneros, con la ayuda de Dios, logran convertir ese pueblo a tal punto que la Iglesia local funciona normalmente en ese lugar. “La Misión Ad Gentes tiene este objetivo: fundar comunidades cristianas, hacer crecer las Iglesias hasta su completa madurez. Esta es una meta central y específica de la actividad misionera, hasta el punto de que ésta no puede considerarse desarrollada, mientras no consiga edificar una nueva Iglesia particular, que funcione normalmente en el ambiente local”[13].

13.- ¿Es la Misión Ad Gentes la tarea primordial?

Sí, la tarea primordial de la Iglesia es la Misión Ad Gentes. Así lo enseña Juan Pablo II: “No obstante, es necesario mantener viva la solicitud por el anuncio y por la fundación de nuevas Iglesias en los pueblos y grupos humanos donde no existen, porque ésta es la tarea primordial de la Iglesia, que ha sido enviada a todos los pueblos, hasta los confines dela tierra”[14].

14.- ¿Es urgente la Misión Ad Gentes?

Sí, la Misión Ad Gentes es urgente. Juan Pablo II señaló lo siguiente: “preveo que ha llegado el momento de dedicar todas las fuerzas eclesiales a la nueva evangelización y a la Misión Ad Gentes. Ningún creyente en Cristo, ninguna institución de la Iglesia puede eludir este deber supremo: anunciar a Cristo a todos los pueblos[15].

15.- ¿Por qué es urgente la Misión Ad Gentes?

Porque “cada hombre tiene necesidad de Jesucristo, que ha vencido el pecado y la muerte, y ha reconciliado a los hombres con Dios”[16].

16.- ¿Cuál es la actividad misionera específica?

La actividad misionera específica es la Misión Ad Gentes[17].

17.- ¿Es la Misión Ad Gentes la responsabilidad más específicamente misionera de la Iglesia?

Sí, así es. De hecho, Juan Pablo II señala que “la Iglesia « no puede sustraerse a la perenne misión de llevar el Evangelio a cuantos —y son millones de hombres y mujeres— no conocen todavía a Cristo Redentor del hombre. Esta es la responsabilidad más específicamente misionera que Jesús ha confiado y diariamente vuelve a confiar a su Iglesia »[18].

18.- ¿Cuál es el significado fundamental y la actuación ejemplar de la dimensión misionera de la Iglesia?

La Misión Ad Gentes es el significado fundamental y la actuación ejemplar de la dimensión misionera de la Iglesia. Esto lo enseña Juan Pablo II: “sin la Misión Ad Gentes, la misma dimensión misionera de la Iglesia estaría privada de su significado fundamental y de su actuación ejemplar”.

19.- ¿Hay mucho por hacer todavía en el campo de la Misión Ad Gentes?

Sí, muchísimo. “La Misión Ad Gentes tiene ante sí una tarea inmensa”[19]. De hecho, “la tarea de anunciar a Jesucristo a todos los pueblos se presenta inmensa y desproporcionada respecto a las fuerzas humanas de la Iglesia”[20]. Por eso, es urgente trabajar por el aumento de las vocaciones misioneras.

20.- ¿Tiene límites la Misión Ad Gentes?

No, la Misión Ad Gentes no tiene límites ya que la Iglesia debe convertir todo el mundo a la Santa Fe Católica, la única verdadera. Decía Juan Pablo II: “la Misión Ad Gentes en virtud del mandato universal de Cristo no conoce confines”[21].

21.- ¿Se puede decir que la Misión Ad Gentes está  “en sus comienzos”?

Sí. “« Los confines de la tierra », a los que debe llegar el Evangelio, se alejan cada vez más (…) La Misión Ad Gentes está todavía en los comienzos. Nuevos pueblos comparecen en la escena mundial y también ellos tienen el derecho a recibir el anuncio de la salvación. El crecimiento demográfico del Sur y de Oriente, en países no cristianos, hace aumentar continuamente el número de personas que ignoran la redención de Cristo”[22].

22.- ¿Habla la Biblia de la Misión Ad Gentes?

Sí, por supuesto, aunque no con idéntida expresión terminológica. En la Biblia dice, por ejemplo, que “Pablo y Bernabé se sienten empujados por el Espíritu hacia los paganos (cf. Act 13 46-48)”[23]. También se habla en la Escritua de “la comunidad de los creyentes que (…) convierte a los paganos (cf. Act 2, 46-47)”[24].

23.- ¿Cuál era la importancia de la Misión Ad Gentes en la Iglesia Primitiva?

Era enorme. En efecto, “la lectura de los Hechos [de los Apóstoles] nos hace entender que, al comienzo de la Iglesia, la Misión Ad Gentes, aun contando ya con misioneros « de por vida », entregados a ella por una vocación especial, de hecho era considerada como un fruto normal de la vida cristiana, un compromiso para todo creyente mediante el testimonio personal y el anuncio explícito, cuando era posible”[25].

24.- ¿Habló Jesucristo de las misiones ad gentes?

Sí, antes de subir al Cielo, nuestro Señor Jesucristo nos dió el mandato misionero, diciendo: “«Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado» (Mt XXVIII, 19-20). Con este mandato, “el Señor Jesús envió a sus Apóstoles a todas las personas y pueblos, y a todos los lugares de la tierra”[26].

25.- ¿Qué tipos de dificultades presenta la Misión Ad Gentes?

Son de dos tipos: externas e internas.

26.- ¿Cuál debe ser nuestra reacción ante las dificultades misionales?

El heroísmo y la confianza en Dios debe ser nuestra reacción ante las dificultades misionales. “Las dificultades internas y externas no deben hacernos pesimistas o inactivos. Lo que cuenta —aquí como en todo sector de la vida cristiana— es la confianza que brota de la fe, o sea, de la certeza de que no somos nosotros los protagonistas de la misión , sino Jesucristo y su Espíritu. Nosotros únicamente somos colaboradores”[27].

27.- ¿Cuáles son las dificultades externas de la Misión Ad Gentes?

 “En algunos países está prohibida la entrada de misioneros; en otros, está prohibida no sólo la evangelización, sino también la conversión e incluso el culto cristiano. En otros lugares los obstáculos son de tipo cultural: la transmisión del mensaje evangélico resulta insignificante o incomprensible, y la conversión está considerada como un abandono del propio pueblo y cultura”[28].

28.- ¿Cuáles son las dificultades internas de la Misión Ad Gentes?

Mencionamos las seis principales[29]: 1) la falta de fervor (que se manifiesta en la fatiga y desilusión, en la acomodación al ambiente y en el desinterés, y sobre todo en la falta de alegría y de esperanza); 2) las divisiones entre los cristianos; 3) la descristianización de países cristianos; 4) la disminución de las vocaciones al apostolado; 5) los antitestimonios de fieles que en su vida no siguen el ejemplo de Cristo; 6) la tristemente difundida mentalidad indiferentista, que piensa, erradamente, que «una religión vale la otra».

29.- ¿Cuáles son los territorios geográficos a los que se debe dirigir la Misión Ad Gentes?

Especialmente en Asia, pero también en África, América Latina y Oceanía, hay vastas zonas sin evangelizar; a pueblos enteros y áreas culturales de gran importancia en no pocas naciones no ha llegado aún el anuncio evangélico y la presencia de la Iglesia local”.

30.- ¿Hay regiones o grupos humanos en países tradicionalmente cristianos que están confiados a la Misión Ad Gentes?

Sí, hay grupos de paganos que emigran a países tradicionalmente cristianos. A estos grupos, también se debe dirigir la Misión Ad Gentes, como dice Juan Pablo II: “incluso en países tradicionalmente cristianos hay regiones confiadas al régimen especial de la Misión Ad Gentes grupos y áreas no evangelizadas. Se impone pues, incluso en estos países (…) en algunos casos, una primera evangelización”[30]; “en los países cristianos se forman grupos humanos y culturales que exigen la Misión Ad Gentes[31].

31.- ¿Sigue siendo el criterio geógrafico un criterio válido para indicar las zonas aun paganas?

Sí, por supuesto. “El criterio geográfico, aunque no muy preciso y siempre provisional, sigue siendo válido todavía para indicar las fronteras hacia las que debe dirigirse la actividad misionera”[32].

32.- ¿La Misión ad gentes es en todos lados igual?

En cierto sentido, varía según el lugar. De hecho, no son todas las situaciones iguales y, por tanto podemos distinguir, al menos, 4 escenarios distintos: 1) lugares donde nunca jamás se anunció el Evangelio; 2) países, áreas geográficas y culturales en que faltan comunidades cristianas autóctonas[33]; 3) lugares donde las comunidades cristianas autóctonas son tan pequeñas, que no son un signo claro de la presencia cristiana[34]; 4) lugares donde las comunidades cristianas autóctonas carecen de dinamismo para evangelizar su sociedad o pertenecen a poblaciones minoritarias, no insertadas en la cultura nacional dominante[35].

33.- ¿Hacia donde se debe orientar principalmente la Misión Ad Gentes en el Tercer Milenio?

La Misión Ad Gentes en el Tercer Milenio se debe orientar principalmente hacia Asia. “En el Continente asiático, en particular, hacia el que debería orientarse principalmente la Misión Ad Gentes, los cristianos son una pequeña minoría”[36].

34.- ¿Cuáles deberían ser los lugares privilegiados hacia los que se debe dirigr la Misión Ad Gentes?

Las grandes ciudades deberían ser los lugares privilegiados hacia los que se debe dirigir la Misión Ad Gentes. “En los tiempos modernos la actividad misionera se ha desarrollado sobre todo en regiones aisladas, distantes de los centros civilizados e inaccesibles (…) Hoy la imagen de la Misión Ad Gentes quizá está cambiando: lugares privilegiados deberían ser las grandes ciudades, donde surgen nuevas costumbres y modelos de vida, nuevas formas de cultura, que luego influyen sobre la población. Es verdad que la « opción por los últimos » debe llevar a no olvidar los grupos humanos más marginados y aislados, pero también es verdad que no se pueden evangelizar las personas o los pequeños grupos descuidando, por así decir, los centros donde nace una humanidad nueva con nuevos modelos de desarrollo. El futuro de las jóvenes naciones se está formando en las ciudades[37].

35.- ¿Todos los católicos deben tener solicitud por la conversión de los pueblos paganos?

Sí, por supuesto. Todos los católicos debemos tener solicitud por la conversión de los pueblos paganos. “Todos los creyentes en Cristo deben sentir como parte integrante de su fe la solicitud apostólica de transmitir a otros su alegría y su luz. Esta solicitud debe convertirse, por así decirlo, en hambre y sed de dar a conocer al Señor, cuando se mira abiertamente hacia los inmensos horizontes del mundo no cristiano[38].

36.- ¿Quién puede ser Misionero Ad Gentes?

Todos los católicos pueden ser Misioneros Ad Gentes. Los Sacerdotes, las Religiosas e incluso los laicos. Los laicos pueden ayudar toda la vida o un tiempo (incluso un tiempo breve, p. ej. un mes).

37.- ¿Hay una vocación específica a ser misionero ad gentes para toda la vida? ¿Qué implica?

Sí. “Se trata, pues, de una « vocación especial », que tiene como modelo la de los Apóstoles: se manifiesta en el compromiso total al servicio de la evangelización; se trata de una entrega que abarca a toda la persona y toda la vida del misionero, exigiendo de él una donación sin límites de fuerzas y de tiempo”[39]. De hecho, “Cristo Señor, de entre los discípulos, llama siempre a los que quiere para que lo acompañen y los envía a predicar a las gentes”[40].

38.- ¿Cuál es el modelo de la vocación a la Misión Ad Gentes?

La vocación a la Misión Ad Gentes “tiene como modelo la de los Apóstoles”[41].

39.- ¿Qué podemos decir sobre la vocación ad gentes de las Religiosas?

En las religiosas misioneras, “la virginidad por el Reino se traduce en múltiples frutos de maternidad según el espíritu”[42]. De hecho,  “precisamente la Misión Ad Gentes les ofrece un campo vastísimo para « entregarse por amor de un modo total e indiviso » (…) Es de desear que muchas jóvenes mujeres cristianas sientan el atractivo de entregarse a Cristo con generosidad, encontrando en su consagración la fuerza y la alegría para dar testimonio de él entre los pueblos que aún no lo conocen”[43].

40.- Sabiendo que Dios ayuda al Misionero, ¿hace falta que el Misionero sea sacrificado y aun Santo?

Sí, por supuesto.  Por eso, decía Pío XI: “Trabajen, pues, fatíguense y aún den su vida los portavoces del Evangelio por convertir a los paganos a la religión católica, y pongan en ello ingenio, habilidad y todo género de medios humanos: pero no darán un paso adelante, todo será en vano, si Dios, con su gracia, no toca las almas de los infieles y las ablanda y las atrae hacia sí”[44]. Para la victoria de la Evangelización, ante todo hace falta que el Misionero sea Santo. De hecho, “el renovado impulso hacia la Misión Ad Gentes exige misioneros santos[45].

 


[1] Cf. Beato Juan Pablo II, Redemptoris Missio, 31.

[2] Ibid, 33.

[3] Cf. Ibid, 34.

[4] Ibid.

[5] Ibid.

[6] Ibid, 55.

[7] S.S. Benedetto XV, Carta Ap. Maximum Illud, Sobre la propagación de la fe católica  en el mundo entero, Ciudad del Vaticano 1919, 80.

[8] Ibid, 69.

[9] Beato Juan Pablo II, Redemptoris Missio, 55.

[10] S.S. Ven. Pío XII, Enc. Evangelii Praecones, Sobre el Modo de Promover la Obra Misional, 1951, 60.

[11] Beato Juan Pablo II, Redemptoris Missio, 34.

[12] Ibid.

[13] Ibid, 48.

[14] Ibid, 34.

[15] Ibid, 3. El destacado es nuestro.

[16] Ibid, 11.

[17] De hecho, Juan Pablo II las pone como expresiones equivalentes: “la actividad misionera específica, o Misión Ad Gentes, tiene como destinatarios « a los pueblos o grupos humanos que todavía no creen en Cristo », « a los que están alejados de Cristo », entre los cuales la Iglesia « no ha arraigado todavía »,53 y cuya cultura no ha sido influenciada aún por el Evangelio” (Ibid, 34).

[18] Ibid, 31.

[19] Ibid, 35.

[20] Ibid.

[21] Ibid, 37.

[22] Ibid, 40.

[23] Ibid, 24.

[24] Ibid, 27.

[25] Ibid.

[26] Ibid, 31.

[27] Ibid, 36.

[28] Ibid, 35.

[29] Cf. Ibid, 36.

[30] Ibid, 37.

[31] Ibid, 82.

[32] Ibid, 37.

[33] Ibid.

[34] Cf. Ibid.

[35] Ibid.

[36] Ibid.

[37] Ibid.

[38] Ibid, 40.

[39] Ibid, 65.

[40] Concilio Ecuménico Vaticano IIo, Decreto Ad Gentes, Sobre la Actividad Misionera de la Iglesia, 23.

[41] Beato Juan Pablo II, Redemptoris Missio, 65.

[42] Ibid, 70.

[43] Ibid.

[44] S.S. Pío XI, Enc. Rerum Ecclesiae, Ciudad del Vaticano 1926, 30.

[45] Beato Juan Pablo II, Redemptoris Missio, 90.

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