Jesús ha venido a liberarnos

descenso_de_jesus_al_limbo_de_fra_angelicoLos divinos efectos de la Misión en la vida de los pueblos[1]

La llegada de la Fe Católica, cuando es bien recibida por un pueblo, obtiene efectos inmensos, efectos de un valor infinito. Digámoslo sinteticamente[2].

Cuando un pueblo no conoce a Cristo, ese pueblo vive en la ignorancia[3]. Pero cuando llega la Fe a un pueblo, ese pueblo descubre al Dios verdadero y, por tanto, es iluminado con la Verdad. Por eso, al Verbo, se dirige la Iglesia con estas palabras en una prez navideña: “Tú que al venir al mundo has querido ser luz de los paganos”[4].

Jesús le regala a los pueblos que lo reciben una luz incomparablemente superior a la que jamás hayan tenido antes de Su venida. En efecto, como enseña San Máximo, el Verbo conduce a las gentes a la suprema luz del conocimiento[5].

Cuando un pueblo no conoce a Dios, ese pueblo –al menos, casi siempre- adorará ídolos, bestias o piedras. Pero cuando llega la Fe a un pueblo, ese pueblo le empieza a rendir culto al verdadero Dios y no cualquier culto, sino el culto verdadero, el culto querido por Dios, ante todo con la Santa Misa.

Jesús viene a liberar todos los pueblos. Los libera de la idolatría y de la superstición, con la luz del verdadero Dios. Los libera del pecado con la luz de Su santa doctrina, de Sus divinos ejemplos[6] y con la fuerza de la gracia.

Jesús viene a liberar a todos los pueblos, fecundándolos con una fecundidad sobrenatural. De hecho, como enseña el Papa Francisco, “en estos dos milenios de cristianismo, innumerable cantidad de pueblos han recibido la gracia de la fe […] Cuando una comunidad acoge el anuncio de la salvación, el Espíritu Santo fecunda su cultura con la fuerza transformadora del Evangelio”[7].

Jesús viene a librar a todos los pueblos. Los libera del error y de toda impureza. Jesús purifica y perfecciona las doctrinas de los pueblos con la sabiduría cristiana, como enseñaba el Ven. Pío XII[8].

Jesús viene a liberar a todos los pueblos. Y sólo Jesús nos libera (¡y ningún otro!) ya que sólo Jesús nos permite tener una relación auténtica y viviente con Dios. En efecto, como enseñaba Pablo VI, “nuestra religión instaura efectivamente una relación auténtica y viviente con Dios, cosa que las otras religiones no lograron establecer”[9].

Por lo dicho, debemos concluir que es urgente misionar en tierras paganas. Y no solo es urgente sino que es imperioso, como nos advierte el Papa Francisco en su Exhortación Apostólica: “es imperiosa la necesidad de evangelizar las culturas para inculturar el Evangelio” y esta tarea hay que llevarla a cabo  “aunque supongan proyectos a muy largo plazo”[10]. De hecho, como Pablo VI enseñaba, “hay que hacer todos los esfuerzos con vistas a una generosa evangelización de la cultura, o más exactamente de las culturas. Estas deben ser regeneradas por el encuentro con la Buena Nueva”[11].

¡Trabajemos generosamente por la evangelización de las culturas! ¡Para gloria de Dios! ¡Por la salvación eterna de las almas!

Francisco Xavier

 

[1] 10-I-14, Beit Jala (Palestina, Tierra Santa).

[2] Para las siguientes consideraciones tenemos presente este pasaje de San Alfonso: “Prima della venuta del Messia, il mondo stette sepolto in una notte tenebrosa d’ignoranza e di peccati. Nel mondo appena era conosciuto il vero Dio in un solo angolo della terra, cioè nella sola Giudea: Notus in Iudaea Deus (Ps. LXXV, 2). Ma per tutto il resto si adoravano per dei i demoni, le bestie e le pietre. Vi era per tutto la notte del peccato, il quale acceca l’anime e le riempie di vizi e le priva della vista del miserabile loro stato in cui vivono, nemiche di Dio, condannate all’inferno. Posuisti tenebras et facta est nox; in ipsa pertransibunt omnes bestiae silvae (Ps. CIII, 20)” (San Alfonso Maria de Liguori, Meditazioni per li giorni dell’Avvento sino alla novena della nascita di Gesù Cristo).

[3] Sin perjuicio, claro, de los semina Verbi que el Espíritu Santo haya depositado a lo largo del decurso de los siglos

[4] Laudes, 8/1, Tiempo de Navidad.

[5] Reproducimos la cita entera: “Dall’oriente una stella che brilla in pieno giorno guida i magi verso il luogo dove il Verbo ha preso carne, per dimostrare misticamente che il Verbo contenuto nella legge e nei profeti supera ogni conoscenza dei sensi e conduce le genti alla suprema luce della conoscenza” (San Massimo il Confessore, «Mistero sempre nuovo («500 Capitoli»)», in PG, XC, 1182–1186).

[6] Nos inspiramos en este pasaje de San Alfonso: “Lo liberò dall’idolatria con dar luce del vero Dio; e lo liberò dal peccato colla luce della sua dottrina e de’ suoi divini esempi: In hoc apparuit Filius Dei, ut dissolvat opera diaboli (I Io. III, 8)” (San Alfonso Maria de Liguori, Meditazioni per li giorni dell’Avvento sino alla novena della nascita di Gesù Cristo).

[7] Reproducimos la cita entera: “En estos dos milenios de cristianismo, innumerable cantidad de pueblos han recibido la gracia de la fe, la han hecho florecer en su vida cotidiana y la han transmitido según sus modos culturales propios. Cuando una comunidad acoge el anuncio de la salvación, el Espíritu Santo fecunda su cultura con la fuerza transformadora del Evangelio.” (S.S. Francisco, Exh. Ap. Evangelii Gaudium, Sobre El Anuncio Del Evangelio en el Mundo Actual, Roma 2013).

[8] Reproducimos la frase exacta: “Por lo cual, la Iglesia católica ni despreció las doctrinas de los paganos ni las rechazó, sino que más bien las libró de todo error e impureza, y las consumó y perfeccionó con la sabiduría cristiana” (S.S. Ven. Pío XII, Enc. Evangelii Praecones, Sobre el Modo de Promover la Obra Misional, 1951, 60).

[9] S.S. Pablo VI, Exh. Ap. Evangelii Nuntiandi. Acerca de la Evangelización en el Mundo Contemporáneo, Roma 1975, 52.

[10] Reproducimos el pasaje entero de la Exhortación: “Es imperiosa la necesidad de evangelizar las culturas para inculturar el Evangelio. En los países de tradición católica se tratará de acompañar, cuidar y fortalecer la riqueza que ya existe, y en los países de otras tradiciones religiosas o profundamente secularizados se tratará de procurar nuevos procesos de evangelización de la cultura, aunque supongan proyectos a muy largo plazo” (S.S. Francisco, Exh. Ap. Evangelii Gaudium, Sobre El Anuncio Del Evangelio en el Mundo Actual, 69, Roma 2013).

[11] S.S. Pablo VI, Exh. Ap. Evangelii Nuntiandi. Acerca de la Evangelización en el Mundo Contemporáneo, 20.

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