Conversiones a la Fe Católica en la isla de Taiwan

Compartimos con los lectores dos relatos de dos mujeres taiwanesas que se convirtieron a la Santa Fe Católica y se bautizaron en esta Vigilia Pascual.

Una de las señoras se convirtió atraída por la paz interior que sólo Cristo puede dar. La otra se convirtió atraída por las obras de misericordia ejercidas por los católicos de una Parroquia.

Los relatos ocupan la mayor parte de una reciente nota publicada por Asia News en ingles. La reproducimos sin más comentarios, esperando que este testimonio mueva a muchos católicos a dar testimonio de Cristo ante quienes aún no tuvieron la dicha de conocerlo.

Francisco Xavier

Sacerdote Misionero en Taiwan

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bautismosTaiwan, una Pascua en el signo de las madres
de Xin Yage
Más de la mitad de aquellos que han recibido el bautismo durante la vigilia pascual estuvo compuesta por madres de familia, que han encontrado en el Evangelio la llave para la serenidad del corazón. La historia de Lingming y Fangyi, convertidas por el amor de Cristo.

Taipei (AsiaNews)- La Pascua que se celebró en Taipei, fue caracterizada por “el signo de las madres”. Las estadísticas de los bautismos de la vigilia pascual en la capital demuestran de hecho que la mayoría absoluta estuvo compuesta por madre de familia, que han visto en el mensaje evangélico y en el amor de Cristo la llave para encontrar la serenidad del corazón.

“He trabajado por mucho tiempo como secretaria de una oficina de contabilidad y tengo 2 hijos- dice Lingming- y sobre todo cuando frecuentaba las escuelas superiores ha tenido muchas dificultades, también en mi salud física. Mi hermana tenía también ella 2 hijos pero estaba más serena que yo, no obstante a menudo la familia tuviese problemas que tenían que ver con las elecciones de trabajo, en la universidad, en el cuidar de los abuelos”. Un día las hermanas salen para pasear un rato. “Le pregunté qué era lo que la hacía estar tan tranquila. Me respondió que se había hecho bautizar”, “y esto me ayuda mucho”. Yo no tenía la más pálida idea de que era el bautismo. Luego entendí que era algo de la tradición occidental. “Pero, era mucho más taiwanesa de lo que podríamos pensar, Jesús es hermano de todos, no importa la raza, me dijo mi hermana”. Desde aquel  omento, Lingmimg inicia a frecuentar las lecciones de catecismo los miércoles por la tarde con otras 2 personas. “A un cierto punto me di cuenta que escuchar la parábolas de Jesús me ponía más contenta, satisfecha y tranquila, justo como había visto en lo que le sucedía a mi hermana”. Así comencé a hacer “publicidad” también entre mis amigas: hoy casi una decena frecuenta estos encuentros de participación del Evangelio”.

Pero el bautismo para ella no es una suerte de magia: “Fui bautizada durante la vigilia pascual, y estoy contenta”. “No es para nada una magia: me parece que entrar en contacto con Jesús sea un poco como ver las cosas en manera diversa, sin dejarme tomar por el ansia”. “Mis hijos están creciendo, y los problemas los resolveremos juntos”. “Las enseñanzas de Jesús me ayudan a que caigan muchos miedos”.

El hecho que más de la mitad de aquellos que se bautizaron durante la vigilia pascual son mamás “no me sorprende para nada”. “Si miro mi experiencia personal, las entiendo a todas”.

La experiencia de Fangyi, otra mamá también ella bautizada la noche de Pascua, nace en cambio de un largo contacto con los colegas del trabajo de las oficinas parroquiales de la comunidad del Sagrado Corazón. Ella decidió pedir el bautismo porque piensa que el pertenecer a la comunidad cristiana la ayuda a expresar aún mejor sus potencialidades, en el querer ayudar a quien está en mayor dificultad.

“He visto el trabajo misionero que se hace en el instituto misionero y en la Caritas- cuenta- y sé que son cosas estupendas, a menudo pasan en silencio, pero de una grandísima importancia. Espero poder cooperar aún más y poder compartir de lo que puedo con quien tenga más necesidad”. Después de haber trabajado tanto tiempo con personas que pertenecían a la comunidad cristiana, que son también sus más queridos amigos, “sentí la necesidad y fui ayudada a participar en forma plena de la comunidad cristiana. Mis hijos y mi marido no se sorprendieron para nada de mi elección, es más me han alentado a hacer lo que sentía dentro. Debo agradecer a todos mis amigos y sobre a suor Anna por haberme hecho conocer y experimentar en estos años un comunidad viva y generosa, que me apoyó siempre en los momentos más críticos”.

Taiwan tiene una comunidad católica que supera los 300 mil fieles, formada por parroquias en la ciudad, por aquellas de origen aborigen, y por la numerosa y vivaz comunidad de emigrantes provenientes en su mayoría de Filipinas y de otros Países vecinos.

Tomado de: http://www.asianews.it/noticias-es/Taiwan,-una-Pascua-en-el-signo-de-las-madres-30880.html

 

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