De la urgencia del aumento de las Vocaciones Misioneras

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Reproducimos a continuación un breve artículo publicado en Infocatólica sobre la escasez de las vocaciones misioneras y la urgencia misional.

Rogamos a Cristo Rey y a Su Madre Virginal se dignen suscitar numerosas vocaciones para la Misión, que es la más divina de las divinas obras, como enseña el Pseudo-Dionisio. La mayoría de los jóvenes se contenta hoy con buscar el éxito profesional u otros objetivos puramente terrenos, olvidando que, objetivamente, no hay nada más grande ni nada más benéfico -para los demás- que dedicar la vida entera a ser Misionero.

Millones de almas desesperadas, en remotos pueblos, aun ignoran al único Salvador y, por tanto, desconocen absolutamente la misma existencia de la Redención, del Cielo y del perdón de los pecados. No permitamos que mueran con esta privación.

Francisco Xavier

Sacerdote Misionero en Taiwán

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«Vocaciones específicas para la evangelización en otros países»

Presidente internacional de las OMP: las cuentas no dan resultados en términos de personas que dedican su vida a la obra de las misiones

El presidente internacional de Obras Misionales Pontificias (OMP) −que viajó desde Roma invitado por OMP en España para asistir al encuentro de responsables de la animación misionera−, reconoció una brecha entre el magisterio eclesial sobre la misión y su puesta en práctica. Hacen falta personas que «estén dispuestas a ser enviadas, para que continúe la misión mesiánica de Cristo». La necesidad de un despertar de la vocación misionera fue el hilo conductor de su mensaje.

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(SIC/InfoCatólica) En su análisis sobre la situación actual de la misión, que el arzobispo Rugambwa desarrolló en una conferencia titulada «No hay misión sin misioneros», el presidente de OMP intentó presentar las causas por las que, a pesar de la «profunda reflexión» que el magisterio eclesial ha plasmado en los últimos 30 años sobre la urgencia de la evangelización, «las cuentas no dan resultados en términos de personas que dedican su vida a la obra de las misiones». Se refería concretamente a las «vocaciones específicas para la evangelización en otros países, culturas y religiones».

«Parece que el espíritu misionero, en esta fase en que con obviedad la Iglesia se reconoce por su naturaleza misionera, no encuentra ya respuestas radicales. Se contenta con navegar junto a la costa, más que dejarse llevar del viento del Espíritu hacia los confines del mundo y de la humanidad». Recordando lo que san Juan Pablo II afirmaba en su Encíclica «Redemptoris missio», que la misión «se halla todavía en los comienzos y debemos comprometernos con todas nuestras energías en su servicio», monseñor Rugambwa dijo que la enunciación de este principio «parece caer en el vacío» y se mostró contundente al afirmar que «hay necesidad de personas, que respondiendo a la invitación de Cristo, y a las repetidas súplicas de la Iglesia, estén dispuestas a ser enviadas».

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