De la Reina de las Misiones

De la Reina de las Misiones

 

La Reina de las Misiones

La Reina de las Misiones

La Virgen Santísima es la Reina de las Misiones. La Iglesia lo enseña claramente. Ahora bien, veamos algunos textos donde los Papas invocan la intercesión de la Virgen sobre las Misiones o se refieren a la importantísima realidad de la acción de la Madre de Dios en orden a la conversión de los pueblos que aun ignoran a su bendito Hijo.

S.S. Benedicto XV, en su célebre documento misional “Maximum Illud” (n° 113) ruega a la Virgen Santísima que secunde los anhelos apostólicos de todos los Misioneros; la llama con el bello título de “excelsa Madre de Dios y Reina de los Apóstoles” y le suplica que impetre “la difusión del Espíritu Santo sobre los pregoneros de la fe”[1].

S.S. Pío XI, en su encíclica “Rerum Ecclesiae” (n° 135), invocando a la Virgen bajo su advocación de “Reina de los Apóstoles” le ruega que “se digne mirar con complacencia” los esfuerzos de la Catolicidad por evangelizar los pueblos que aun ignoran al divino Redentor[2] y, acto seguido, el mismo Pontífice, luego de recordar que la Virgen Sacrosanta es Madre “de todos los hombres”, enseña otra verdad muy consoladora: nuestra Madre Celestial intercede no menos por los paganos que por los católicos. Es provechoso, entonces, reproducir las palabras exactas usadas por Su Santidad: “Ella, habiendo recibido en el Calvario a todos los hombres por hijos suyos, intercede no menos por los que aún ignoran haber sido redimidos por Cristo Jesús que por los que gozan ya felizmente del beneficio de la Redención”[3].

S.S. San Juan XXIII en su Exhortación Misional “Princeps Pastorum” (n° 25) invocaba con “toda el alma sobre las Misiones Católicas” de un modo muy especial la intercesión de la Virgen Santísima y se dirige a Ella llamándola “Reina de las Misiones”. El mismo Papa Santo, en este documento, le suplica a la Virgen que Ella “encienda y multiplique el celo misionero”[4] en todos los propagadores de la Santa Fe Católica.

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El Venerable Papa Pío XII, en su gran Encíclica Misional “Fidei Donum” (n° 19), invocaba, de un modo especial, sobre las misiones católicas el patrocinio de la Virgen Santísima, a la vez que subrayaba que la intercesión de la Madre de Dios es “poderosa y materna”. El mismo Papa, en el citado pasaje, se dirigía a Ella bajo su título de “Reina de los Apóstoles”[5].

La misma letra del Concilio Vaticano II° y, más específicamente del decreto conciliar dedicado enteramente a las Misiones Ad Gentes, contiene una concisa prez en la que se suplica a la Reina de los Apóstoles la gracia de que los gentiles sean atraídos “cuanto antes al conocimiento de la verdad (Cf. 1 Tim., 2,4)” y de que “la claridad de Dios que resplandece en el rostro de Cristo Jesûs, brille para todos por el Espíritu Santo (Cf. 2 Cor., 4,6)”. Es decir, el Concilio Vaticano II contiene una confiada petición a la Virgen Santísima en la que se le suplica la gracia de la conversión de los gentiles y en la que, a su vez, se le pide que esta conversión sea “cuanto antes”[6].

Unidos a la filial prez de los Padres Conciliares, suplicamos a la Reina de las Misiones, la gracia de la conversión de los pueblos gentiles y que esta conversión tenga lugar lo antes posible.

 

Francisco Xavier

Sacerdote Misionero en Taiwán

 

[1]«Secunde los anhelos de todos la excelsa Madre de Dios y Reina de los Apóstoles, e impetre la difusión del Espíritu Santo sobre los pregoneros de la fe» (S.S. Benedicto XV, Carta Apostólica Maximum Illud. Sobre la propagación de la fe católicaen el mundo entero, Roma 1919, 116).

[2]«¡María Santísima, Reina de los Apóstoles, se digne mirar con complacencia nuestros esfuerzos!» (S.S. Pío XI, Enc. Rerum Ecclesiae. Sobre la Acción Misionera, Roma 1926, 135).

[3]Ibid.

[4]Reproducimos sus exactas palabras: «vi. Invocando con toda el alma sobre las Misiones Católicas la válida asistencia de sus Santos Patronos y Mártires, y muy especialmente la intercesión de María Santísima, amorosa Madre de todos nosotros y Reina de las Misiones…que en todos encienda y multiplique el celo misionero» (San Juan XXIII, Exh. Ap. Princeps Pastorum. Sobre el Apostolado Misionero, Vaticano 1959, 25).

[5]«Invocando, pues, sobre las misiones católicas el doble patrocinio de San Francisco Javier y de Santa Teresita del Niño Jesús, la protección de todos los santos mártires y, sobre todo, la poderosa y materna intercesión de María, Reina de los Apóstoles » (Ven. S.S. Pío XII, Enc. Fidei Donum. Sobre las Misiones, especialmente en África, Vaticano 1957, 19).

[6]Reproducimos el pasaje entero: «vi. que, por intercesión de la Virgen María, Reina de los Apóstoles, sean atraídos los gentiles cuanto antes al conocimiento de la verdad (Cf. 1 Tim., 2,4), y la claridad de Dios que resplandece en el rostro de Cristo Jesûs, brille para todos por el Espíritu Santo (Cf. 2 Cor., 4,6)» (Concilio Ecuménico Vaticano IIo, Decreto Ad Gentes. Sobre la Actividad Misionera de la Iglesia, 42).

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