Su último Testamento (Parte II)

Su último Testamento (Parte II)

(Escritos sobre el Apostolado del Siervo de Dios Frank Duff [1])

"El día en que saltase de cada creyente una sola chispa de verdadero fuego apostólico será testigo de una conflagración universal" (Siervo de Dios Frank Duff)

“El día en que saltase de cada creyente una sola chispa de verdadero fuego apostólico será testigo de una conflagración universal” (Siervo de Dios Frank Duff)

Fijémonos bien: nuestro Señor no manda que convirtamos a todos los hombres, pero sí que nos acerquemos a cada uno. Lo primero no está a nuestro alcance; pero lo segundo -el acercarnos a todos -no es imposible. Y si alguna vez llegásemos a establecer ese contacto personal con cada uno de los hombres, ¿qué sucedería? Ciertamente habría consecuencias: porque nuestro Señor no manda que demos pasos inútiles. Cuando se haya hecho ese acercamiento a todos los hombres, por lo menos se habrá cumplido el divino precepto, y eso es lo que importa. Lo que sucede después, ¿quién lo sabe? A lo mejor se avivarían los fuegos de Pentecostés.

 

[…] Hay que movilizar y organizar hasta que los [apóstoles] comprometidos sean suficientes. Este principio de movilización, este esfuerzo por alistar a otras personas para que unan sus esfuerzos a los nuestros, es elemento vital de nuestro deber común. Y este deber incumbe, no solamente a las altas jerarquías de la Iglesia, no sólo a los sacerdotes, sino a todo legionario y a todo católico. El día en que saltase de cada creyente una sola chispa de verdadero fuego apostólico será testigo de una conflagración universal.

 

"el manantial de la divina gracia fluye sin cesar, no tiene linderos fijos, ni cauces estrechos" (Siervo de Dios Frank Duff)

“el manantial de la divina gracia fluye sin cesar, no tiene linderos fijos, ni cauces estrechos” (Siervo de Dios Frank Duff)

“Os daréis cuenta de que vuestra capacidad para obrar estará siempre a la par de vuestros anhelos y de vuestro progreso en la fe. Porque no sucede en los beneficios celestiales lo mismo que en los de la tierra: cuando se trata de recibir el don de Dios, no estáis restringidos a ninguna medidas ni límite; el manantial de la divina gracia fluye sin cesar, no tiene linderos fijos, ni cauces estrechos para retener las aguas de la Vida.

 

Estimulemos una sed ardiente de esas aguas, y abramos nuestros corazones para recibirlas, porque tanto fluirán en nosotros cuanto nos permita recibir nuestra fe” (San Cipriano de Cartago).

 

[1] Frank Duff es el Fundador de la Legión de María. Los textos transcriptos están en el Cap. XL del clásico Manual de la Legión. Resaltados nuestros.

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